La técnica de glaseado y sus aplicaciones
El glaseado es una técnica pictórica que se ha utilizado tradicionalmente y que ha resurgido con fuerza en el bricolaje. Consiste en la aplicación de color sobre la madera de modo que el mismo quede impregnado en las vetas y grietas, pero con un tono más suave en la superficie, para que la pintura no elimine la veta natural de la madera, sino que la potencie.
La pintura para el glaseado es una laca diluida y fluida, con poco poder cubriente.
La técnica del glaseado:
La técnica del glaseado consiste en aplicar un fondo de pintura diluida que se frota para retirar parte de la misma, dejando la que está impregnada en la madera y en los relieves de la pieza.
Esta técnica proporciona un efecto envejecido a las piezas a la vez que resalta el veteado de la madera, que queda acentuado por la pintura que se concentra en las grietas y se hace translúcida en la superficie.
La pintura se aplica con una muñeca de trapo para darle uniformidad y fineza a la película que cubre la madera. Se aplica frotando continuamente la madera para que la pintura penetre en todos los huecos de la misma.
No es conveniente dar varias manos de pintura, pues se oscurecerá el color, perdiendo la veta de la madera.
Para dar mejor terminación a las superficies pintamos con barniz incoloro mate, para no cubrir el efecto glaseado mientras se protege la pintura.

La ventaja de esta técnica es que nos permite pintar las maderas sin perder la veta.
Esta pintura protege la madera, aunque no es tan efectiva como la laca.
Es una técnica decorativa que proporciona acabados elegantes que jerarquizan cualquier pieza con su aspecto envejecido.
Para potenciar el aspecto añejo de las piezas tratadas con glaseado, podemos aplicar betún de Judea sobre la superficie, retirar los excesos y abrillantar con un paño de algodón.