Protección de maderas en exteriores
La madera es uno de los materiales más nobles que podemos encontrar en las tareas de bricolaje, es resistente, bella, y fácil de trabajar. Con el debido tratamiento, puede tener una gran duración, resistir los rayos UV, el agua, etc.
La protección de maderas en exteriores debe orientarse a dos factores fundamentales, el sol y el agua, pero también hay otros elementos que atentan contra la vida útil de este material: termitas y otros insectos, golpes, etc.
La protección de maderas en el exterior:
Para la protección de maderas en el exterior, debemos combatir varios factores diferentes, por lo cual, deberemos emplear distintas sustancias.
Los rayos UV resecan la madera, dándole un color grisáceo y descortezándola. Esto se debe a la degradación de la lignina, que con ayuda de la lluvia, son responsables del agrietamiento de la madera.
El agua y la humedad, además, promueven las condiciones favorables para la aparición de hongos, lo cual provoca la putrefacción. También la aparición de insectos está ligada a la humedad. Por tanto, es fundamental proteger la madera contra la humedad.

Hay maderas que son más durables debido a sus cualidades naturales, las que las hacen más resistentes al ataque de hongos e insectos, y también a la acción de los fenómenos atmosféricos. La resistencia de las maderas está relacionada con el contenido de resinas, taninos, aceites. Las maderas más durables son: iroko, teka, guayacán, palo de hierro. Le siguen: roble, caoba, cedro, castaño. Con duración media: pino, abeto, roble americano. Poco durables: balsa, chopo, abedul, arce.
Hay productos para la protección de maderas, que deben aplicarse en dosis y forma adecuada, para que protejan a la madera contra los distintos agentes, y que deben cumplir ciertos requisitos: poder emplearse sobre cualquier tipo de madera, resistir hongos e insectos, no agredir al medio ambiente, ser compatibles con las pinturas y barnices, no afectar a la madera, no deben contener olores residuales, deben ser durables.
Estos productos se dividen según su acción en: fungicidas, insecticidas, hidrófugos, pigmentados.
Suelen aplicarse con brocha o pincel, pulverizado. Requieren de una preparación previa, de acuerdo al tipo de madera y a su estado de conservación.
Para el acabado se suelen usar aceites que impregnan las fibras y la nutren, permitiendo una transpiración natural.
Los protectores no pueden aplicarse sobre superficies barnizadas previamente.