Un rodapié es un zócalo que se dispone sobre la pared contra el piso, rodeando el perímetro de las habitaciones. Funciona como sello en la unión del pavimento con la pared.
En el caso de los rodapiés de madera antiguos, es común el deterioro en los mismos a causa de la humedad, otro de los defectos más comunes que presentan es el desprendimiento de un sector del rodapié.
La polilla suele atacar estas maderas, y es necesario en ocasiones, reemplazar una zona del rodapié. Pero el deterioro más frecuente en estos elementos son los golpes que provocan magulladuras en el material del rodapié.
Reparación de rodapié de madera con masilla: en los casos de daños producidos por golpes, ranuras, orificios, etc., lo mejor es proceder a rellenar los mismos con masilla.
Previamente debe limpiarse la zona a rellenar, quitar los restos de pintura o suciedad, y dejar secar bien antes de aplicar la masilla.
Con masilla para madera, preferentemente del color de la madera, se rellenan las ranuras, empleando para ello una espátula.
Podemos emplear una pasta casera con aserrín y cola vinílica y rellenar los huecos.
La única diferencia es que necesita más tiempo de secado, y puede que al perder el agua, se reduzca demasiado y debamos rellenar nuevamente.
Cuando el relleno está bien seco, entonces lijamos y pintamos.
si tenemos una quebradura o un sector muy estropeado del rodapié,
procederemos a reemplazarlo por uno nuevo.
Cortamos la zona estropeada del rodapié con una sierra, dejando unos centímetros más grande el hueco.
El corte se hace chanfleado, dejando un segmento mayor en la parte superior del rodapié y menor en la parte inferior. Reemplazamos este trozo de madera con otro nuevo, que se sujetará por medio de encolado y clavado.
Si fuera necesario, se colocará masilla para dar una terminación mejor al reemplazo. Se lija luego y se pinta nuevamente.