Con el paso del tiempo, el aire acondicionado del hogar suele experimentar un decrecimiento en la calidad de su funcionamiento. Muchos de los factores que determinan este problema pueden solucionarse fácilmente.
Uno de los elementos que entorpece el flujo del aire por el serpentín, es un filtro sucio. Hay modelos que tienen un filtro tipo germicida, fabricado con material esponjoso lavable, que puede reinstalarse una vez que está seco. Otros tienen filtros de fibra de vidrio que debemos recambiar cuando están sucios.
También debemos limpiar el compartimiento interior del aparato, nos encontraremos con diferentes modelos de chasis, los que se deslizan como gavetas hacia fuera, y los que deben retirarse completamente de la ventana. Se limpian de manera similar, con un aspirador y un paño embebido en solvente. Al reinstalarlo, debemos verificar que esté inclinado, para dejar escurrir el agua que se condensa.
Antes de realizar estas operaciones, debemos asegurarnos de desconectar la unidad de la red eléctrica, para evitar riesgos innecesarios.
Durante los períodos de calor, es conveniente que el aparato funcione a máxima capacidad. Durante las noches de invierno, dejaremos funcionando el equipo, pero al mínimo, para impedir que el vapor se congele.
Hay ciertos desperfectos de nuestros equipos cuyas causas podemos detectar con los manuales proporcionados por los fabricantes, y que son de fácil resolución. Estas simples medidas de mantenimiento hacen que el aire acondicionado casero mejores su rendimiento.
La unidad no funciona:
• Cuando tenemos un cortacircuitos apagado. Verificaremos el pasaje de corriente, y reemplazaremos el fusible si es necesario, o cerraremos nuevamente el circuito.
• Conexión floja o rota: verificamos el estado de la conexión. Si está floja la ajustamos. Si está rota, procedemos a cambiar la ficha.
El ventilador no funciona:
• Termostato defectuoso: verificamos la continuidad del circuito puenteando los terminales del termostato. En caso de que esté quemado, lo reemplazaremos o solicitaremos un técnico.
• Interruptor de sobrecarga defectuoso: proceda como con el termostato.
• Alambres rotos: si están oxidados se limpiarán. Si están rotos pueden reemplazarse, o solicitar un técnico.
La unidad no enfría o no calienta:
• Filtros sucios: limpie o cambie los filtros.
• Ajuste incorrecto del termostato: corrija el ajuste.
• Condensador sucio: límpielo con aspirador.
• Pérdida de refrigerante: solicite un técnico.
• Obstáculos en el flujo de aire: como muebles, cortinados, etc.
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